Mostrando entradas con la etiqueta Juan Marsé. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Marsé. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de junio de 2009

Entró en la muchacha como quien entra en la sociedad: extrasiado, solemne, fulgurante y esplendorosamente investido de una ceremonial fantasía del gesto, maravilla perdida de la adolescencia miserable.
Constató, además, un hecho importante en nuestras latitudes: la muchacha no era inexperta, circunstancia que provocó en su mente enfebrecida, transportada, una momentánea confusión. Fue, por un breve instante, como si se hubiese extraviado. No llegó a ser un sentimiento, sino una sensación, un brusco retroceso de la sangre y un vacío en la mente, pero no pasó de ahí y se esfumó enseguida.
Y hasta que no empezó a despuntar el día en la ventana, hasta que la gris claridad que precede al alba no empezó a perfilar los objetos de la habitación, hasta que no cantó la alondra, no pudo él darse cuenta de su increíble, tremendo error. Sólo entonces, tendido junto a la muchacha que dormía, mientras aún soñaba despierto y una vaga sonrisa de felicidad flotaba en sus labios, la claridad del amanecer fue revelando en toda su grotesca desnudez los uniformes de satén negro colgados de la percha, los delantales y la cofias, sólo entonces comprendió la realidad y asumió el desencanto.

Estaba en el cuarto de una criada.


Juan Marsé, Últimas tardes con Teresa (1966)

domingo, 14 de junio de 2009

¡Ay ay ay ay...que ganas tenia de meterle mano cual pervertida literaria! Casi me vuelvo loca cuando trajeron Últimas tardes con Teresa y no tenía tiempo ni para rascarme el burelengue (los del "círculo de ladrones" son unos tocapelotas por si no lo había dicho nunca)
Y es que genial que por fin tenga tiempo para mi, para leer, pensar, salir, peinarme, ordenar mi habitación (había empezado a surgir vida entre la ropa sucia), comer helados, pasar horas y horas sin hacer absolutamente nada..
Ahora ya puedo adentrarme en sus páginas y descubrir que surgió de aquella noche de junio de 1956. Sospecho que yo también acabaré prendada de Pijoaparte cual quinceañera hormonada...

OS MANTENDRÉ INFORMADOS :D