
Last Days
Gus Van Sant, 2005.
Si no eres fan de Van Sant, puedes ahorrarte el sufrimiento.
Si eres fan de Nirvana, también.
Eso si, si quieres ver el suicidio de un pseudo Kurt Cobain diestro con un final de lo más "Barroco" (resurrección y ascenso a los cielos incluidos), adelante.
Yo como admiradora de ambos me encuentro con el corazón dividido.


