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lunes, 20 de septiembre de 2010

gñeeeee

Los días de lluvia, viajes y libros
siempre me transmiten un ambiente romántico y lleno de nostalgia
y sólo pienso una y otra y otra y otra vez
que daría cualquier cosa por tomar una copa de vino contigo.


martes, 6 de abril de 2010

C.

Cuando comenzó a llover no se movió de allí.
Podía sentir la lluvia mojando su cara, su pelo.
Podía sentir el viento colándose entre su ropa, congelando hasta el último de sus huesos.
Y más importante aún, podía sentir. Hacía ya mucho tiempo que no sentía nada.
Y permaneció en aquel lugar hasta que su llanto se convirtió en tormenta.
Y se evaporó junto a él sin dejar rastro.

domingo, 21 de febrero de 2010

To-do nos parece una mierda,
to-do nos parece una mierda,
to-do nos parece una mierda.

miércoles, 17 de junio de 2009

Desayuno con diamantes

Siempre que veo esta película me entran una ganas horribles de comprarme un gato
(y eso que me dan alergia).

viernes, 6 de febrero de 2009


Vaig veure que plorava. Sense pensar-ho, li vaig fer un petó a la boca. La gent que hi havia a l'andana ens va mirar malament, però no en vaig fer ni cas. Érem vius, i de l'unic de què ens havíem de preocupar era de continuar vivint. 

Tòquio blues, Norwegian Wood.
Haruki Murakami, 1987
Días de lluvia con un buen libro, Sabina, comida turca y tabaco seco de liar.


viernes, 24 de octubre de 2008

La nostalgia se apoderó de él cuando de nuevo cogió el tren rumbo a Barcelona. A lo lejos podía ver la imagen de ella, haciéndose cada vez más y más pequeña. Sabia que jamás olvidaría aquellos días a su lado, aquel momento en el que sus miradas cómplices se encontraron, el modo en que su corazón se aceleró, el suave tacto de su piel, el temblar de sus cuerpos al fundirse en perfecta armonía, el sentir de su cálido aliento; aquella fragilidad que la envolvía.


Le atormentaba aceptar que jamás podría hacerle daño por más que quisiera, por más que lo intentará; le atormentaba reconocer que, en su locura, era un psicópata enamorado de su víctima. Su plan había fallado.


En un burdo intento por no pensar más en ello subió el volumen de su mp3 y mirando por la ventana del vagón, intento con todas sus fuerzas concentrarse en el paisaje.


Sin embargo no podía, estaba empezando a llover…




viernes, 10 de octubre de 2008

Es todo tan otoñal. La gota fría vuelve a mi y de nuevo regresan esos sábados disfrazados de domingos y esos "tengo que hacer nada y no me apetece"; el frio, la lluvia, la maldita televisión y sus pelis ñoñas, y un telefono sin batería y sin ganas de ser cargado. Esta empezando a llover, tengo que estudiar y pese a todo aquí estoy, escuchando durante horas y horas el chico con la espina en el costado, lo echaba tanto de menos. En el fondo, este nuevo periodo de transición me encanta, adoro gritar bajo la lluvia lo aburrida y patética que es mi vida y quejarme de todo cuanto me rodea. Siempre hay que ser optimista ¿No creeis?

(Y yo lo soy)


Recomendación para un día de lluvia:
No te puedo hacer feliz.- EL CHICO CON LA ESPINA EN EL COSTADO


sábado, 20 de septiembre de 2008

Pues si, (por fin) llegó Septiembre y su olor a libros, bolis, lluvia y caracoles. Por el momento la gente de mi nueva clase es más repelente que el niño Vicente, mi tutor va de “guai” y no le pega nada, y yo intentaré soportarlos y no pegarme un tiro aunque me quede calva del estrés. Entre tanto mis amigos experimentan su nueva y alocada vida universitaria, aunque prometo colarme a todas las fiestas y hacerme pasar por estudiante de medicina (pues no sería la primera vez). Quizá me ligue algún biólogo hippi al ritmo de Scissor sister ¡Oh yeah!