Sin embargo, han llegado los exámenes, y todos aquellos brindis se han traducido en largas noches sin dormir, cafeína cómo droga, resentidos y desesperados "¡¿¿¿Por qué no estudiaría antes???!"; junto con la vacía y firme promesa de que ésta situación no volverá a repetirse.
¿Les ocurriría lo mismo a ellos? No lo creo.
(Si no acaban pronto, sospecho que moriré de ansiedad)